
El invierno ha llegado y la lluvia grita bajo calles estrechas con paredes escritas.
Universidad milenaria, historia solemne, ciudad que enseña la sabia vida a la ingenua gente.
Matemáticas puras, médicos conscientes con filosofía absurda de pájaros en mente.
Río caudaloso de vaivén relativo, Tormes que engendra a aquel Lazarillo, en un ápice de ver el mundo con ojos de niño.
Silueta oscura de aquel que bajo un olmo escribió toda clase de dudas… Salamanca, fría, Salamanca oscura…
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